Tankah, Tulum, Quintana Roo
2025
Di Frenna Arquitectos
Matia Di Frenna Müller, Arq. Omar Anguiano de la Rosa
634 m²
Onnis Luque.
Hay territorios donde la vida se organiza alrededor del agua, donde la luz se filtra entre ramas y la vegetación define la manera en que se mueve el aire.
En esos paisajes, la arquitectura no busca imponerse, sino aprender de la forma en que el entorno se entrelaza, del modo en que agua y tierra conviven como lo hacen en un manglar. Desde esa lógica nace este proyecto: como una prolongación natural de ese ritmo, adoptando su manera de abrirse, protegerse y guiar el movimiento.
El acceso a la casa ocurre entre dos volúmenes, mismos que conforman una primera capa de privacidad. Al atravesar este pasaje, el visitante entra en un patio desde el cual se revela por primera vez la fachada principal. Desde ese punto, la casa se abre hacia sus espacios interiores, privilegiando la vida alrededor de sus propios patios y jardines.
A partir de ahí, la casa se organiza en distintos niveles que se conectan mediante escalinatas exteriores. Estos cambios de altura acompañan el recorrido y permiten que el espacio se revele poco a poco, ofreciendo distintas miradas conforme se avanza.
La volumetría está compuesta por cuerpos que se proyectan y se retraen, casi como si la casa extendiera sus límites hacia los dos paisajes que la rodean: hacia la densidad de la selva y hacia la presencia del mar. Esa tensión entre ambos horizontes se hace visible en la manera en que los volúmenes se orientan y responden al entorno.
En el corazón del proyecto aparece un patio principal, largo y deliberado, que protege las fachadas interiores del sol y regula el clima de las áreas sociales. Alrededor de este vacío se organizan la sala, el comedor, la cocina y la terraza, acompañados por la presencia constante del agua y la vegetación. Desde el ingreso, estos elementos marcan el tono del recorrido y mantienen vivo un ambiente donde lo natural participa activamente en la forma de habitar.
En la planta alta se encuentran las recámaras, dispuestas de manera que puedan abrir sus vistas tanto a los patios interiores como hacia los horizontes más amplios que rodean la casa. Desde ahí, la vegetación cercana y la línea lejana del mar aparecen de forma simultánea, ofreciendo una percepción del sitio que combina intimidad y amplitud.